July 14, 2026

Cómo reducir la factura de la luz en verano con aire acondicionado: lo que la mayoría pasa por alto

Son las tres de la tarde de un martes de agosto. El aire acondicionado lleva dos horas funcionando, acabas de encender el lavavajillas y tu pareja ha puesto la lavadora. La factura de este mes va a ser otra vez un disgusto. Y la pregunta de siempre: ¿hay algo que pueda hacer, o es lo que hay en verano?

Hay cosas que puedes hacer. Algunas son de uso y costumbre. Pero una, la que casi nadie revisa, puede ahorrarte dinero todos los meses del año: la potencia contratada.

El aire acondicionado no es el único culpable de tu factura de verano

El consumo eléctrico sube en verano. Eso es real. Pero en muchas facturas, el problema no está solo en los kWh que consumes, sino en los kW que tienes contratados.

La factura eléctrica tiene dos partes bien diferenciadas: el término de energía (lo que pagas por cada kWh que consumes) y el término de potencia (lo que pagas por tener reservada una capacidad máxima, hagas o no hagas uso de ella). Este segundo término es fijo, mensual, y no baja aunque te vayas de vacaciones tres semanas.

En Tunergía vemos con frecuencia que el término de potencia representa más del 30% de la factura total de un hogar, aunque el cliente apenas lo identifica como partida relevante. Se fija en el precio de la luz y olvida que hay un alquiler fijo de infraestructura que paga independientemente de lo que consuma.

Cuánta potencia contratada necesitas si tienes aire acondicionado

Aquí está el núcleo del asunto. Cuando instalas un aire acondicionado, es habitual que el instalador recomiende subir la potencia contratada. En algunos casos, esa recomendación es correcta. En muchos otros, no lo es, porque el cálculo se hace sumando todos los aparatos en su máximo teórico, como si todos funcionaran a plena potencia a la vez. Pero un hogar real no funciona así.

Pensemos en un hogar tipo: aire acondicionado de 2.000 W, frigorífico encendido, algunas luces LED, el router, la televisión y quizás el microondas unos minutos. Si calculas la simultaneidad real, es habitual que la potencia demandada en los momentos punta no supere los 5,75 kW, y en muchas situaciones cotidianas se queda por debajo de los 4,6 kW.

Este cálculo es orientativo y depende del hogar concreto, pero ilustra el problema: si tienes contratados 5,75 kW y en realidad podrías ir bien con 4,6 kW, estás pagando la diferencia todos los días del año sin saberlo.

Cuánto cuesta de más esa potencia que no necesitas

Para que el número sea concreto: el término de potencia en la tarifa regulada 2.0TD tiene, para 2026, un precio fijado por la CNMC de 0,0738 €/kW/día en horas punta y 0,0019 €/kW/día en horas valle, según la resolución de peajes de acceso publicada en el BOE. Las comercializadoras pueden aplicar un margen adicional sobre ese mínimo regulado.

Con estos precios, la diferencia entre tener contratados 5,75 kW y 4,6 kW supone un sobrecoste de unos 32 euros al año solo en concepto de peaje regulado, cifra que puede superar los 40 euros una vez aplicados impuestos y el margen comercial de tu compañía.

No es el ahorro del siglo. Pero es dinero que sale de tu bolsillo todos los meses, llueva o haga sol, y que muchos hogares están pagando desde hace años sin haberlo revisado nunca.

Además, si tras el verano reduces la potencia y luego quieres volver a subirla, el proceso es sencillo y sin coste en la mayoría de comercializadoras. No hay trampa ni penalización por ajustar.

Puedes consultar los precios oficiales vigentes en la Resolución de la CNMC publicada en el BOE.

Lo que sí puedes hacer para reducir el consumo del aire acondicionado

Más allá de la potencia contratada, el uso diario del aire acondicionado tiene un impacto directo en el término de energía. Estas son las palancas que realmente mueven la aguja:

Temperatura: el grado que marca la diferencia. Cada grado que bajas el termostato por debajo de 24 °C incrementa el consumo entre un 6% y un 10%, según distintas estimaciones del IDAE. Mantener el aparato a 24-26 °C en verano es eficiente y suficiente para la mayoría de hogares. Si lo pones a 18 °C porque "así enfría más rápido", solo consigues multiplicar el consumo sin ganar en confort.

Modo ventilación y temporizadores. Muchos equipos modernos tienen modo ventilador (sin producción de frío), que consume una fracción de lo que consume el modo frío. En noches de temperatura moderada, puede ser suficiente. El temporizador de apagado evita que el equipo siga funcionando de madrugada cuando ya no hace falta.

Filtros limpios, compresor descansado. Un filtro sucio hace que el compresor trabaje más para mover el mismo volumen de aire. Limpiarlos una vez al mes en temporada de uso es un mantenimiento básico que se traduce en menos consumo.

El horario importa más en tarifas con discriminación horaria. Si tienes tarifa 2.0TD con peajes horarios (la estructura estándar desde 2021), los tramos tarifarios varían según la hora. En punta (de 10 a 14 h y de 18 a 22 h en días laborables, aproximadamente) la energía es más cara. Desplazar el uso del aire a horas valle o llano puede reducir el coste de esa energía.

Cortinas, persianas y aislamiento. El aire acondicionado trabaja menos si el calor no entra. Cerrar las persianas en las horas de sol directo reduce la carga térmica que tiene que compensar el equipo, lo que se traduce en menos horas de compresor funcionando a máxima potencia.

El error de mirar solo el precio del kWh

Es comprensible. El precio de la electricidad es lo que más titulares genera. Pero fijarse solo en el coste del kWh mientras se ignora el término de potencia es como preocuparte por el precio de la gasolina y no revisar nunca si tienes un neumático pinchado.

En Tunergía es habitual encontrarnos con hogares que han buscado la tarifa más barata del mercado pero siguen pagando por una potencia sobredimensionada desde que instalaron el aire acondicionado hace años.

La optimización real de una factura tiene dos frentes: el precio al que compras la energía y la estructura del contrato (potencia contratada, peajes, modalidad de facturación). Trabajar solo uno de los dos frentes deja dinero sobre la mesa.

Cómo calcular si tu potencia contratada está ajustada o te sobra

Para hacer este análisis correctamente, necesitas conocer el CUPS (el código identificador de tu punto de suministro, que aparece en tu factura), los datos de tu instalación y los electrodomésticos que tienes en casa.

Con esos datos, la herramienta de Tunergía cruza tu perfil de consumo con información oficial del SIPS del Ministerio (el Sistema de Información de Puntos de Suministro) para darte una recomendación concreta sobre si tu potencia contratada está bien ajustada o si puedes bajarla sin riesgo de que salten los automáticos.

No es una estimación genérica. Es un cálculo basado en los datos reales de tu punto de suministro.

Revisa tu potencia contratada antes de que acabe el verano

Si llevas tiempo pensando que tu factura de la luz es demasiado alta en verano y no encuentras el motivo, es posible que parte del problema esté en lo que pagas por potencia, no solo en lo que consumes.

Usar la calculadora de potencia de Tunergía te lleva menos de dos minutos. Introduces tus datos, el sistema consulta el SIPS y te dice si tu potencia contratada tiene margen de ajuste. Sin compromiso, sin coste, sin letra pequeña.

👉 Calcula tu potencia óptima en comparativa.tunergia.es/calculadora-potencia

Preguntas frecuentes sobre factura de luz, verano y aire acondicionado

¿Cuánta potencia consume un aire acondicionado doméstico?
Depende del modelo y la potencia frigorífica, pero un equipo doméstico estándar (de 2.000 a 3.500 frigorías) consume habitualmente entre 700 W y 2.000 W en funcionamiento. En el arranque puede haber un pico breve superior, pero no sostenido.

¿Tengo que subir la potencia contratada si instalo un aire acondicionado?
No necesariamente. Depende de la potencia contratada que ya tienes y del resto de electrodomésticos que uses de forma simultánea. Si el ICP —el interruptor de control de potencia, el automático que salta cuando se supera la potencia contratada— no salta con el uso normal, probablemente no necesitas subirla. Si salta con frecuencia en momentos de uso del aire, entonces sí puede ser necesario.

¿Qué diferencia hay entre el ICP y el diferencial?
Son dos dispositivos distintos con funciones distintas. El ICP (Interruptor de Control de Potencia) salta cuando superas la potencia contratada: es un límite de capacidad. El diferencial salta cuando detecta una fuga de corriente a tierra, y es un dispositivo de seguridad ante fallos de instalación o aparatos defectuosos. Si te salta el diferencial, el problema no es la potencia contratada.

¿Puedo bajar la potencia contratada en verano y subirla en invierno?
Sí. Puedes solicitar cambios de potencia a tu comercializadora. Hay un límite de cambios gratuitos por año (habitualmente uno o dos, según contrato y comercializadora), y los plazos de tramitación varían. Si prevés que en invierno necesitas más potencia por calefacción eléctrica, es razonable planificarlo.

¿El precio del término de potencia es el mismo en todas las comercializadoras?
No exactamente. La CNMC fija un precio mínimo regulado para los peajes de acceso, que es igual para todos. Pero las comercializadoras pueden aplicar un margen adicional sobre ese precio. Comparar el término de potencia entre contratos es tan importante como comparar el precio del kWh.

¿Cuántos kW necesita un hogar con aire acondicionado?
No hay una respuesta universal. Depende del número de equipos, su potencia individual y la simultaneidad real de uso. Un hogar con un solo split, cocina de gas, lavadora y frigorífico puede funcionar perfectamente con 3,45 kW o 4,6 kW. Uno con varios splits, cocina de inducción y otros consumos simultáneos puede necesitar 5,75 kW o más. La calculadora de Tunergía hace este análisis con los datos de tu suministro concreto.

¿La tarifa PVPC es mejor o peor en verano?
La tarifa PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor) es la tarifa regulada, indexada al precio del mercado mayorista. En verano, los precios del mercado tienden a ser más elevados por la mayor demanda de refrigeración. Si tienes PVPC y horario flexible, desplazar el uso del aire a horas valle puede reducir el coste. Si no tienes flexibilidad horaria, una tarifa fija de mercado puede ser más predecible aunque no siempre más barata.

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