March 13, 2026

Por qué sube el precio de la luz en España con la guerra de Irán

El mercado energético es un organismo vivo que se ve totalmente afectado por los conflictos del mundo. Los ataques de Estados Unidos e Israel en Irán han puesto en jaque el estrecho de Ormuz, los precios del gas y del petróleo llevan días en plena ebullición, y eso repercute directamente en el precio de la luz de la factura de millones de hogares españoles. No de todos al mismo tiempo, ni de la misma manera. Pero llegarán.

Entender por qué sube OMIE, el precio de la luz, cuando estalla un conflicto a miles de kilómetros de distancia requiere conocer cómo funciona realmente el mercado eléctrico europeo. Y hacerlo ahora importa, porque hay decisiones que pueden tomarse —o evitarse— antes de que el impacto en la factura de luz sea irreversible.

Qué está pasando con el precio de la luz

En pocos días, el mercado mayorista de electricidad en España pasó de registrar precios de poco más de 18 euros por megavatio hora a superar los 120€/MWh. Las previsiones para los días siguientes apuntaban a 136€/MWh. No es una anomalía pasajera: es la materialización de una cadena de eventos que empezó con el bloqueo del estrecho de Ormuz y que ha tenido un efecto dominó sobre todos los mercados energéticos globales.

El precio de los futuros del gas para 2027 llegó a repuntar cerca de un 50% en apenas una semana. Y en el mercado nacional, el gas pasó de cotizar en torno a 32 euros por megavatio hora antes del conflicto a superar los 60 euros. Eso tiene consecuencias directas sobre la factura de la luz, aunque el mecanismo no siempre resulta evidente.

Por qué la guerra de Irán afecta al precio de la electricidad en España

El estrecho de Ormuz no es solo un dato geopolítico. Por ahí transita aproximadamente el 20% del gas natural licuado (GNL) que se consume en el mundo. Bloquearlo equivale a cerrar el grifo de una arteria energética global. En términos de crudo, el impacto es igualmente brutal: se estima que el bloqueo supone la pérdida de unos 20 millones de barriles diarios, una magnitud muy superior a la de la guerra del Golfo de los años 90, cuando se perdieron unos 4,3 millones.

Ese shock de suministro dispara los precios del gas en los mercados internacionales. Y aquí es donde entra en juego la arquitectura del sistema eléctrico europeo.

2,000+ Free Gas Tanker Lng & Tanker Images - Pixabay
Buque especializado en transporte de GNL.

El papel del gas en el mercado eléctrico europeo

El sistema de fijación de precios de la electricidad en Europa funciona bajo un modelo conocido como marginalista. Básicamente: la tecnología más cara que se necesita para cubrir la demanda en cada hora del día es la que marca el precio para todas las demás. Y en muchas horas —especialmente cuando el sol no brilla y el viento no sopla lo suficiente—, esa tecnología más cara son las centrales de ciclo combinado, que funcionan quemando gas.

Cuando el gas se encarece, el precio de la electricidad sube, aunque una gran parte de esa electricidad venga de fuentes renovables que no cuestan lo mismo. Es una paradoja del sistema que lleva años debatiéndose, pero que a corto plazo no tiene solución. España lo siente de forma especialmente directa porque una parte relevante de su suministro marginal se ajusta vía GNL, y el mercado nacional ya refleja esa prima.

Los días de más viento o más sol pueden moderar el impacto, como ocurrió durante las primeras jornadas del conflicto, cuando las lluvias y la producción eólica mantuvieron los precios relativamente contenidos. Pero en cuanto las renovables cedieron protagonismo, el encarecimiento del gas se trasladó sin filtros al mercado diario.

Qué hogares notarán antes la subida en la factura de luz

No todos los consumidores están igual de expuestos. La diferencia no depende solo de qué tarifa tienen contratada, sino de cuándo la contrataron y, sobre todo, de cuándo les toca renovarla.

Un análisis de la plataforma Zonox, elaborado a partir de más de 25.000 facturas de hogares de toda España, revela que el 28,5% de los contratos eléctricos se firman en el primer trimestre del año, el mayor volumen de renovaciones de los doce meses. Eso significa que ahora mismo, con los precios disparados, uno de cada tres hogares españoles está precisamente en ese momento en el que su contrato expira y tienen que negociar uno nuevo, o simplemente aceptar el que su comercializadora les ofrece por defecto.

Si a esto se añade que el cuarto trimestre acumula el 26,4% de las renovaciones, el escenario para el conjunto del año es preocupante: si el mercado se mantiene en niveles elevados, más de la mitad de los hogares habrá renovado bajo condiciones de precios altos antes del verano.

Por qué algunos contratos eléctricos subirán más

Los hogares que firmaron un contrato de precio fijo hace uno o dos años, cuando el mercado estaba en niveles mucho más bajos, están relativamente protegidos mientras ese contrato esté en vigor. El problema llega en el momento de la renovación.

Las primeras notificaciones que están recibiendo los consumidores ya reflejan subidas de entre el 30% y el 50% respecto a las condiciones vigentes. Y el contexto lo complica todo: muchas comercializadoras independientes, que hasta ahora ofrecían las tarifas más competitivas del mercado, han retirado sus ofertas de precio fijo o las han encarecido significativamente porque no pueden asumir el riesgo de comprometerse a un precio cuando los mercados están tan volátiles.

Grandes y pequeñas eléctricas han dado instrucciones a sus equipos de atención al cliente para no comercializar contratos a precio fijo, al menos mientras dure la tormenta. «¿Cuándo volverá a estar disponible? No le puedo decir, todo eso dependerá de la guerra. Pueden ser días, semanas o meses», llegó a responder un agente de una de las cuatro mayores eléctricas del país cuando se intentó contratar una tarifa estable para pymes. Es una respuesta que resume bien la incertidumbre actual.

A esto se suma que en abril está prevista una nueva revisión de la Tarifa de Último Recurso (TUR) del gas, el mecanismo regulado que actúa como referencia para parte de los consumidores. Si los precios se mantienen elevados, esa revisión podría añadir otra capa de presión sobre las facturas.

Qué puede pasar con la factura de la luz en los próximos meses

El horizonte a corto plazo depende de cuánto dure el conflicto y en qué condiciones se reabre el estrecho de Ormuz. Mientras tanto, los mercados seguirán respondiendo a cada movimiento diplomático o militar con volatilidad.

El impacto, además, no se limita a la electricidad. La subida del petróleo se traslada a los carburantes —el gasóleo y la gasolina ya registraron subidas superiores al 20% en una semana—, y eso a su vez alimenta la inflación general a través del transporte, la logística y una cadena de producción que depende del crudo en prácticamente todos sus eslabones: del plástico al textil. Funcas ya ha estimado que un incremento del 10% en el precio del gas eleva el índice de precios al consumo en una décima, con un efecto equivalente para el petróleo vía combustibles.

Para las empresas que no tienen cerrados sus costes de suministro, cada día de oscilación en el mercado se convierte en un sobrecoste difícil de gestionar. Para los hogares, la pregunta es si este episodio de precios altos se resolverá antes de que les toque renovar o si llegarán a ese momento con el mercado todavía tensionado.

Conclusión

Lo que está ocurriendo con el precio de la luz en España no es una anomalía aislada. Es la consecuencia lógica de un sistema energético europeo que sigue siendo muy dependiente del gas y que, por tanto, sigue siendo vulnerable a cualquier shock geopolítico que afecte a las rutas de suministro. La guerra de Irán ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que la expansión renovable está atenuando pero todavía no ha resuelto: cuando el gas sube, la luz sube con él.

El momento no podría ser más inoportuno para los consumidores. Muchos están en plena revisión de sus contratos y se encuentran con un mercado en el que las ofertas más competitivas han desaparecido de un día para otro. Revisar la fecha de vencimiento del propio contrato y valorar las opciones disponibles —incluso cuando estas sean peores que las anteriores— es ahora más importante que nunca.

Muchas veces los consumidores descubren que su contrato se renueva automáticamente sin revisar alternativas. Analizar tu tarifa actual puede evitar pagar cientos de euros de más.

Preguntas frecuentes

¿Por qué sube la luz cuando hay una guerra en Irán? Porque el conflicto afecta al estrecho de Ormuz, una de las rutas clave del gas natural licuado mundial. Al reducirse la oferta, el precio del gas sube en los mercados internacionales. Y en Europa, las centrales de gas marcan el precio de la electricidad en muchas horas del día, arrastrando al alza la tarifa eléctrica incluso cuando gran parte de la producción es renovable.

¿Qué tipo de tarifa eléctrica es más sensible a estas subidas? Las tarifas indexadas al mercado mayorista o con precios variables como el PVPC son las más expuestas, ya que reflejan directamente las oscilaciones del pool eléctrico. Las tarifas de precio fijo protegen al consumidor mientras el contrato esté en vigor, aunque encontrar una tarifa fija competitiva en este momento es muy difícil: muchas comercializadoras las han retirado temporalmente.

¿Cuánto puede subir la factura de la luz? Los hogares que estén renovando su contrato ahora pueden encontrarse con incrementos de entre el 30% y el 50% respecto a las condiciones anteriores, especialmente si firmaron en un momento de precios bajos. Los consumidores con tarifa variable ya están notando las subidas en sus facturas más recientes.

¿Qué pueden hacer los consumidores para protegerse? Lo más importante es revisar la fecha de vencimiento del contrato y no dejar que se renueve automáticamente sin comparar opciones. Aunque el mercado está en mínimos de competitividad, comparar entre diferentes comercializadoras sigue siendo útil. También conviene valorar si merece la pena esperar a que la volatilidad se estabilice antes de firmar un nuevo contrato a precio fijo, si esta opción vuelve a estar disponible.

¿Puede volver a bajar el precio de la luz si termina el conflicto? Sí, aunque no de forma inmediata. Si el estrecho de Ormuz se reabre y los mercados de gas recuperan la estabilidad, los precios del mercado mayorista tenderían a corregir a la baja en un plazo relativamente corto. Sin embargo, los contratos firmados durante el pico de volatilidad seguirán vigentes hasta su vencimiento, por lo que muchos consumidores no notarán el alivio de forma inmediata. Además, algunos efectos secundarios —como la revisión al alza de la TUR del gas prevista para abril o el encarecimiento de los futuros energéticos a largo plazo— pueden persistir más allá del conflicto. La historia reciente, con la crisis de Ucrania, mostró que las subidas del gas tardan más en revertirse que en producirse.

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